Instalación detectores de humo

El fuego es uno de los principales enemigos de nuestro hogar. Los incendios son terriblemente destructivos y pueden ocasionarse por causas diversas: el gas, los aparatos eléctricos o incluso algo tan simple como una vela o un cigarro. Sin embargo, los resultados pueden ser irreparables: más de 50 personas han perdido la vida en estos incendios durante 2014 y niños, ancianos y discapacitados han sido los más afectados. Algo tan básico y sencillo como instalar detectores de humo puede ayudarnos a evitar estas tragedias.

Debemos evitar malos hábitos como el de cubrir los radiadores o las estufas con ropa, dejar desatendida la cocina con algo sobre la placa o en los fogones o el ordenador o la televisión funcionando durante días. Pero, si a pesar de nuestras precauciones se producen accidentes, un detector de humos nos permitirá actuar con premura y reducir los daños. Y lo más importante: ponernos a salvo.

Existen diversos tipos de detectores de humo: los ópticos o fotoeléctricos, que detectan el humo por oscurecimiento y los iónicos, que funcionan por ionización, es decir, por una interrupción de la conectividad.

Estos dispositivos deben colocarse en el pasillo para que así la alarma alerte a todos los habitantes de la casa, aunque también puede ser conveniente poner uno en cada habitación, sobre todo si las puertas van a estar cerradas. Lo mejor es instalarlos en el centro del techo y alejados de lámparas u otros objetos que puedan obstruir la entrada del humo.

Una vez instalados, su mantenimiento es mínimo. Si el detector de humo no va conectado a la red eléctrica hay que cambiarle las pilas o las baterías cada seis meses. Una vez cada diez años es necesario cambiar el sistema de alarma porque se deteriora. Si alguna vez se activa sin que haya presencia de humo puede que haya que cambiarlo de sitio o que haya entrado algún insecto. Puede bajarse y limpiarse con la aspiradora.

Lo importante a tener en la instalación de detectores de humo es que, cuando hay humo -y por lo tanto peligro de incendio- generan una alarma que nos proporciona un tiempo de reacción que puede ser precioso para ayudarnos a salvar nuestras pertenencias y, lo más importante, nuestras vidas y las de nuestros seres queridos.

Cuando el detector de humo avisa de un incendio debemos actuar con serenidad: reunir a la familia para que se proteja con toallas húmedas y se dirija a la salida de la vivienda con calma y rapidez. Y, si es posible, verificar el origen del incendio y extinguirlo si se puede, mejor con un extintor, con espuma, polvo seco o agua pulverizada. En cualquier caso, debemos evitar los chorros de agua. Si el incendio es importante, el objetivo es ponerse a salvo y llamar a los bomberos.